martes, 26 de abril de 2016

Los trabajadores recuperan derechos y protagonismo

El acto del viernes se realizará a partir de las 15 frente al "Monumento al Trabajo" ubicado en la Ciudad de Buenos Aires establecerá un antes y un después no solo en la vida sindical y de los trabajadores sino el mismo pueblo argentino. Tuvieron que pasar muchas cosas, no siempre simpáticas, como las actuales de deterioro y retroceso de los sectores populares a manos de los dueños de la economía concentrada y las ideas liberal-conservadoras para que la perspectiva política del pueblo recomience –como en otros momentos- con el protagonismo de los trabajadores. Los que hacemos lecturas permanente y multifacética de la realidad lo habíamos anticipado. Había que cerrar filas con el Movimiento obrero, donde se sienta mas cómodo ppero sin demoras. Algunos “políticos o electoralistas puros” no coincidían con nosotros. De éstos los hay en todos los niveles, no registran ni son sensibles a los cambios, menos aún si éstos se desarrolla, ocurren “a ras del suelo” como se suele decir. Llegaban horas de acercarle protagonismo a las organizaciones de trabajadores, cederles paso, correr a un costado ese clima liberal de políticos –los buenos y los no tanto o los malos- para que a partir de herramientas tan nobles como la utilización de la organización social, el uso de esa energía, los pueblos comiencen su derrotero de viabilidad y resolver sus problemas, máxime cuando proliferan dentro de sus expectativas el ambiente de derrota, insistentes perdedores por doquier. En días entraremos en una etapa nueva, menos liberal y prolija en el seno del pueblo. Los que planifican roles propios y aún ajenos a largo plazo irresponsablemente verán necesario corregir varias veces sus rumbos, con los representantes sindicales cuando necesitan hacerse de un paso.
Luego vendrán miles de especulaciones respecto de la efectividad, lealtad, historia y defecciones varias de muchos de los dirigentes sindicales que, se han dedicado por mucho tiempo más ocupados en sus propios negocios o intereses que la de los trabajadores que suelen representar con debilidad y a cuentagotas. Así y todo es mayor el resultado que recibirá el pueblo de esa rara aglomeración pastosa que se acomoda cada tanto para resolver nuevas brechas para que los asalariados aprovechen y saque su cabeza nuevamente. De Macri, los empresarios insensibles que lo acompañan y los poderes mediáticos-judiciales poco quedará actuando, seguramente esconderán sus pretensiones mas ambiciosas hasta que la historia los vuelva a favorecer. Ahora parece que hasta aquí van llegando. Que los militantes, cuadros y dirigentes lo entiendan en el corto plazo simplificará las cosas, el pueblo -sin dudarlo- en la calle el 29A ya lo está entendiendo y aprovechando.

lunes, 25 de abril de 2016

La ciencia y la tecnología en el Peronismo

La ciencia y la tecnología Conceptos básicos Si bien la importancia de la ciencia y el desarrollo tecnológico normalmente se asocia con los países rectores en el mundo, es imperioso señalar que la ciencia y la tecnología tienen una función primordial que cumplir en los países de menor desarrollo relativo en busca de una mayor autodeterminación y solución de sus problemas particulares. La tecnología constituye un conjunto de conocimientos directamente aptos para la producción. Tal conjunto tecnológico puede provenir de fundamentos empíricos de actividades de producción [o] de la actividad de investigación y desarrollo del sistema científico-tecnológico propiamente dicho. Para asumir las proposiciones que este Modelo formula más adelante, es esencial señalar que la tecnología es, hasta cierto punto, una forma especial de «mercadería». Siendo inmaterial, es acumulable; entra como un recurso en la producción; es susceptible de todas las transacciones económicas corrientes (compra-venta, importación, exportación, etc.); constituye un verdadero patrimonio; está sujeta a posibilidades de sustitución, a caer en obsolescencia y a otros eventos que afectan a los bienes corrientes. Toda la acumulación de conocimientos tecnológicos se ha hecho, normalmente, a partir de modos de conocimiento elemental, que se han ido combinando, por un proceso racional, en forma cada vez más compleja. Internacionalización del conocimiento Pese a que es necesario compensar el costo de la producción del nuevo conocimiento tecnológico y retribuir el esfuerzo que ha demandado originarlo, resulta una realidad concreta que el mundo en desarrollo requiere que ese conocimiento sea libremente internacionalizado. Esta exigencia contribuirá al logro de la ansiada comunidad mundial, donde cada país debe asumir la mejor disposición para su aporte al bienestar de los demás, preservando su autonomía y capacidad de decisión. Dependencia tecnológica Ciertos sectores de nuestra economía han dependido, y aún dependen, de la importación de tecnología extranjera. Tal dependencia constituye, en alguna medida, un aspecto particular de dominación. Eliminar totalmente la importación de tecnología no constituye un paso próximo a lograr, pero sí debe ser reducida a lo estrictamente imprescindible. La sociedad que anhelamos para el futuro debe comprender que el problema científico-tecnológico está en el corazón de la conquista de la liberación. Sin base científico-tecnológica propia y suficiente, la liberación se hace imposible. El mundo es, en esta materia, cada vez más interdependiente, y nuestro potencial actual ya tiene la capacidad crítica necesaria para permitirnos una política nacional inteligente que concentre ese potencial, lo trabaje con programas efectivos y unidad de criterio, y opere recíprocamente con todos los centros del mundo. Tiene que generalizarse también la idea de que la dependencia tecnológica es más difícil [de] revertir que la dependencia comercial o financiera. En lo comercial, pueden modificarse rápidamente estructuras; y en lo financiero, lograrse un cambio de financista. Lo científico-tecnológico requiere una larga sedimentación que exige la acción decantadora del tiempo, y sólo rinde fruto real cuando alcanza cierto nivel de costo y aceptable grado de perfectibilidad. Lo importante es que, en materia de ciencia y tecnología, debe trabajarse para el presente y el futuro al mismo tiempo. Este concepto tiene una seria implicación inmediata: toda tecnología incorporada desde el exterior —y aún la tecnología nacional— puede desarrollarse con limitaciones o bien ser ampliamente difundida. No ayuda a la liberación la existencia de estrechos compromisos tecnológicos. Ésta es una clara orientación que la sociedad debe tener en cuenta para establecer reglas de juego precisas en el proceso de incorporación de tecnología y de capital extranjeros, así como para el comportamiento de los sectores productores y usuarios de tecnología en el nivel nacional. Además, como el ritmo de crecimiento depende del ritmo de aplicación de tecos suficiente. En tal sentido, la sociedad deberá tratar de establecer algunos criterios razonablemente objetivos, para que pueda tomarse una decisión sobre el particular. La cuestión es fundamental, pues no puede existir heterogeneidad alguna entre el nivel de suficiencia científico-tecnológica y el de los recursos que se vuelquen en su desarrollo. Elección de objetivos La sociedad científico-tecnológica que propongo a partir de la evaluación conceptual expuesta, debe elegir ciertos objetivos esenciales en su acción permanente. Para establecer estos objetivos hay que tener en cuenta que todos los ámbitos de la actividad económica requieren de lo científico-tecnológico una determinada conducta en lo que hace a logros y procedimientos. Esto define algunos caracteres de la fisonomía que debe tener el campo de la ciencia y la tecnología. Otros derivan de sus propios requerimientos. En esencia, se trata de que el campo científico-tecnológico tenga un nivel de conocimientos suficiente como para ser razonablemente autónomo. Ningún país puede aspirar hoy a una total autarquía, y el nuestro no puede cubrir con igual eficiencia todas las necesidades científico-tecnológicas. Pero será vital que las decisiones sobre el desarrollo de nuevos conocimientos, y particularmente los conocimientos que se incorporen a nuevas inversiones, queden en manos nacionales o sean gobernables por el país. Debe haber, en consecuencia, un poder nacional de decisión para conducir lo científico-tecnológico que nos interese. Se trata, además, de no hacer de la acumulación de conocimientos científico-tecnológicos el objetivo del cambio. Por el contrario, se trata de identificar al conocimiento científico-tecnológico que es indispensable para el modelo de sociedad propuesto. Considero que el campo científico-tecnológico debe aportar conocimientos para: desarrollar una capacidad adecuada que permita disponer de suficiente poder nacional de decisión, pues cada sector de conocimiento contribuye a fortalecer este poder; tener disponible, en el momento preciso, la tecnología adecuada para lograr los mejores resultados en cada una de las actividades económicas; exportar tecnología con el máximo grado de complejidad posible; sustituir progresivamente la importación de tecnología, realizándola a niveles adecuadamente económicos; establecer los sectores de conocimiento necesario, para que sean asumidos por la sociedad, a fin de estar en condiciones de adoptar las pautas que se ajusten a su propia fisonomía; y alcanzar una conducta lo suficientemente prudente como para que nuestro país no sufra los mismos males del desarrollo tecnológico cuyas consecuencias estamos viendo en los países superdesarrollados. Incentivación de la creatividad La sociedad que visualiza el presente Modelo debe asignar a este campo la misma importancia que se asigna a los ámbitos ya considerados. Se requiere la máxima incentivación del esfuerzo creativo, desarrollando también criterios de adaptación de tecnología externa, en la medida en que sea conveniente, pero sin ubicar a nuestra sociedad dentro de un simple modelo adaptativo. Este modelo científico-tecnológico creativo debe elaborar programas y proyectos, integrados desde la concepción científica hasta la aplicación final; a partir de allí, será necesario establecer adecuados controles de evaluación de tales proyectos y desarrollos, como así también de la eficiencia del sistema científico-tecnológico en su totalidad. El hombre de ciencia y el tecnólogo Hace falta establecer un adecuado sistema científico-tecnológico, con centralización de conducción y descentralización de ejecución. Una primera tarea del sistema consiste en asegurar confianza perdurable a los científicos y técnicos. Esta confianza requiere la consideración, entre otros, de los siguientes aspectos: respeto a la tarea del hombre de ciencia y del técnico; adecuada estabilidad; reconocimiento social de su función; nivel de remuneración que retribuya dignamente su consagración y su esfuerzo y, sobre todo, que cree las condiciones que permitan su consagración plena a la disciplina que cultiva; medios de promoción según valores auténticos. Por último, será necesario realizar un equipamiento total para que los largos esfuerzos puedan realizarse sostenidamente y hasta el completo logro de los fines propuestos. No me cabe duda [de] que hace falta también una clara toma de conciencia en el gobierno y en el empresariado. Ambos tienen la responsabilidad moral e histórica de ocupar a todos los científicos y técnicos del país. Esto no debe entenderse simplemente como paliativo contra el éxodo; en rigor, configura una grave incoherencia social impulsar a nuestros hombres a desarrollar líneas de especialización, sin darles después la posibilidad de aplicar sus aptitudes en forma socialmente útil. El avance científico-tecnológico requiere una tarea planificada e interdisciplinaria, como así también la asignación de recursos suficientes que posibiliten alcanzar óptimos niveles de desarrollo. Bases institucionales y conducción del campo científico-tecnológico La indispensable organización en este ámbito debe contar con un ente, con máximo nivel de decisión —tal vez un Ministerio de Ciencia y Tecnología, como central de conducción del sistema; así como [de] una total unidad de inteligencia y de control nacional, que oriente y regule la oferta y la demanda de Por primera vez en su historia, la Argentina contaría con un Ministerio de Ciencia y Tecnología recién en diciembre de 2007 (Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva). Creado durante la gestión de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, es el primero en Latinoamérica que contempló a la innovación productiva asociada a la ciencia y la tecnología. Su misión es orientar la ciencia, la tecnología y la innovación al fortalecimiento de un nuevo modelo productivo que genere mayor inclusión social y mejore la competitividad de la economía Argentina, bajo el paradigma del conocimiento como eje del desarrollo. conocimientos científico-tecnológicos con cabal especificidad y [que] sirva como fuente de información especializada. Considero que en nuestro país la administración superior de la ciencia y la tecnología debe hacerse efectiva en el nivel gubernamental, incorporando para ello los mecanismos de participación que corresponda. Esto implica que la política científico-tecnológica no puede ser de tipo liberal. La más alta responsabilidad en el ámbito científico-tecnológico no puede estar en manos extranjeras. Concibo, además, que la estructura organizativa más apta para el campo de la ciencia y la tecnología requiere un grado elevado de participación y de acuerdo. Debe establecerse un apropiado sistema de vinculación entre todos los entes dedicados al proceso de desarrollo científico-tecnológico y, especialmente, es preciso conectar al sistema científico-tecnológico con el gobierno, los medios de producción y el sistema financiero. Criterios de política y programación Dentro de este ámbito de organización, la política de ciencia y tecnología tendrá que fundarse principalmente en las necesidades reales del país antes que en [el] estímulo de tipo indirecto. Así como en lo económico se exige cierto nivel de empresa para que haya eficiencia, también se requiere un nivel de trabajo en lo científico-tecnológico para iguales fines, y debe la política de este campo asegurarlo. Si nuestra sociedad científico-tecnológica es suficientemente creativa, planteará demandas de recursos en mucha mayor magnitud de la que el país puede requerir. A partir de este punto, debe efectuarse la evaluación de prioridades a efectos de identificar los campos en los cuales será necesario trabajar en cooperación internacional. Si, por el contrario, falta creatividad, nunca se generará la demanda suficiente de ciencia y tecnología como para impulsar el desarrollo nacional. La creatividad —y particularmente su incentivación— está en la base de la política científico-tecnológica que deseo para nuestra sociedad. Es imprescindible establecer los medios adecuados [para que la formación profunda del científico y del técnico se concrete tanto bajo avanzadas formas de postgrado como a través de institutos especializados, o estrechando vínculos adecuados con el exterior. Considero que el científico debe adquirir la capacidad auténtica de negarse, con convicción absoluta, a producir determinada forma de conocimiento cientí- fico-tecnológico que resulte inadecuado para el país. La historia presenta claros ejemplos sobre cuál es el tipo de conocimiento que nunca debió haberse desarrollado en la humanidad. La propuesta que acabo de delinear debe estar abierta a la recíproca cooperación internacional que es, sin duda, imprescindible. En el futuro será necesario arbitrar todos los recursos a nuestro alcance para establecer una clara política mundial, desarrollando un conjunto de acuerdos con todos los países con los cuales podamos emprender esfuerzos conjuntos de investigación y desarrollo, pero siempre procurando trabajar al ritmo del más rápido. Finalmente, determinados elementos de la problemática científico-tecnoló- gica, cuyo comportamiento se requiera asegurar y legalizar, deben tener su correspondiente consideración en la Constitución Nacional, a fin de garantizar el cumplimiento de los objetivos propuestos

La Influencia del peronismo en la cultura argentina

Influencia del peronismo en la cultura argentina Desde sus orígenes el peronismo estuvo fuertemente relacionado con la cultura popular en Argentina, partiendo de la propia Eva Perón, actriz con cierto éxito. Tuvo la adhesión de intelectuales (Leopoldo Marechal, Rodolfo Puiggrós, Juan José Hernández Arregui, Raúl Scalabrini Ortiz, Arturo Jauretche, John William Cooke); de músicos, compositores y deportistas (Hugo del Carril, Enrique Santos Discépolo, Homero Manzi, José María El Mono Gatica), y juristas, médicos y profesionales (Arturo Sampay, Ramón Carrillo). También supo utilizar con éxito los medios masivos como la radio o la televisión para su propaganda política y, en una acción muy criticada por las clases medias, incluyó esa propaganda en los libros escolares de enseñanza básica destinados a niños de los estamentos educativos inferiores. La televisión en Argentina se inició el 17 de octubre de 1951 con la transmisión del acto del Día de la Lealtad Peronista en la Plaza de Mayo. En cuanto a la prensa escrita, varios medios opositores soportaron atentados (como La Vanguardia, órgano del Partido Socialista, que luego de sucesivas clausuras fue incendiado) o fueron expropiados y entregados a sectores afines (como el diario La Prensa). Durante los dos primeros mandatos presidenciales de Perón, el cine argentino tuvo un importante desarrollo y difusión a nivel hispanoamericano, generando obras como Las aguas bajan turbias de Hugo del Carril.